Éxito de crítica y público
El preestreno de “Cándida” en Martos era todo un misterio. No sabíamos cómo reaccionaría el pueblo ante una película así, si acudirían los medios de comunicación, si nos darían una buena cobertura. Nadie podía saber si la gente acudiría al teatro por la noche, si les parecería bien o si por el contrario pensarían que era un “bodrio”. Sin embargo, la jugada fue un éxito total…
Para la ocasión se había preparado un tour con una docena de medios de comunicación que nos acompañaron desde Madrid. En principio, se les llevaría a ver sitios importantes en la vida de Cándida: la iglesia donde se casó, su casa, los lugares en los que empezó a trabajar. Al llegar a Martos, nuestra idea cambió desde el preciso momento en que Cándida se bajó del autocar. Nuestra protagonista se vio de repente rodeada de cámaras de televisión, micrófonos, móviles, vecinas que, sin ella saberlo, la conocían de toda la vida… “Adiós a nuestros planes”, pensamos. Y así fue, porque el tour se redujo a una visita a la iglesia y a una fábrica de aceite. Cándida no paró de conceder entrevistas.
Por la noche, después de hacer el programa de Gomaespuma, tendría lugar el estreno mundial de la película. Desde bastante antes de que las puertas de teatro se abrieran, cienes y cienes de personas ya hacían cola para coger un buen sitio cerca del cuarto de baño. Finalmente, las 536 butacas que componen el recinto se llenaron de espectadores que, al terminar los títulos de crédito de la película, rompieron a aplaudir durante varios minutos a una Cándida que no podía contener las lágrimas.
“Gracias a todos. Esto es lo más bonito que me ha pasado: estar en mi pueblo bendito, con mi gente, mis compadres”, es lo único que acertó a decir Cándida, emocionada, a los marteños que no dejaron de felicitarla en toda la noche.







