Una banda sonora de fusión total

Auto Fecha Lunes 4 de Diciembre de 2006

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Músicos clásicos, flamencos, cantantes “oscarizados”, americanos, israelíes, argentinos… todo esto está mezclado en la B.S.O. de “Cándida”. El resultado es impresionante, emocionante y, sobre todo, muy “cándido”.

La banda sonora de Cándida, como la película, ha ido formándose a ritmo de emociones. Nació para acompañar de un modo sutil, sencillo y sin pretensiones, a los estados de ánimo de la historia. Y creció como un árbol frondoso a cuya sombra uno se siente resguardado y a gusto. Un árbol de raíces flamencas, porque el corazón de Cándida y el mío laten al son de la guitarra, cuyas ramas no tienen miedo a mezclarse con otras especies arbóreas y cuya copa busca la luz dirigiendo su mirada hacia América.Aquí no hay distingos entre canciones y la llamada música incidental. Aquí, igual que el sonido de las acequias en la Alhambra, hay músicas que brotan a lo largo de la proyección inyectando de vida la pantalla. Algunas de ellas fueron compuestas antes de que el guión estuviese concebido. Es el caso de “Cándida”. Pablo Peláez leyó el libro biográfico en el que me apoyé para hacer la película, “Cuando dios aprieta, ahoga pero bien”, y se lanzó a componer. Una noche me invitó a su casa y me hizo tumbarme debajo del piano de cola que es donde, según él, la sonoridad alcanza su verdadero apogeo. Desde la primera nota supe que su melodía formaba parte del universo que yo necesitaba recrear.

Miniatura BSO CopeEl resto del paraíso se lo encargué a Cope Gutierrez. Por varios motivos. El primero porque llevaba trabajando conmigo como pianista bastantes meses en el programa radiofónico Gomaespuma, de Onda Cero, y eso nos ahorraba a ambos mucha energía a la hora de entendernos. El segundo porque, al tener su amor depositado en Brasil, las teclas le llevaban hacia una sensibilidad especialmente atractiva. Y el tercero porque comprendió a Cándida desde el principio y supo buscar la grandeza en las composiciones más sencillas. El día que nos sentamos frente a la Orquesta Sinfónica de Bratislava y escuchamos vibrar al unísono las cuerdas de violas, chelos y violines, no pudimos reprimir las lágrimas.

Miniatura BSO David BrozaEl tema que abre la historia se lo pedí a David Broza. Resumir en una canción emociones tan dispares exigía pensar en fusiones y nada me pareció más propicio que encargárselo a un músico que ya venía fusionado de serie. Entre Tel Aviv y Nueva York nació “La vida secreta de las pequeñas cosas”. Me la tarareó en Madrid y me entraron ganas de entusiasmarme. Luego salimos a dar un paseo por la plaza de la Opera y en broma se nos ocurrió ponerla a prueba. Dejó la funda de su guitarra abierta en la acera y empezó a interpretarla para los viandantes. Cuando cayeron las primeras monedas sonreímos aliviados. A Jorge Drexler le llamamos para la letra. Estaba en el momento más ajetreado de su carrera, porque acababa de recibir un Oscar, pero admiraba a David desde sus años de juventud en Israel y, a pesar de los pesares, encontró un hueco para dictarnos su poesía. Los acentos los pone la guitarra de Ramón Arroyo, la cuerda de Los Secretos.

Miniatura BSO PitingoGwendolyne”, la canción que sonaba de fondo cuando de niño descubrí el Mediterráneo, despedía la nostalgia que buscaba para el personaje de Javi. Necesitaba una nueva versión, con aire flamenco, y sin caer en la obviedad de la rumba. Antonio Pitingo, descubrimiento de Juan Verdú en el V Festival de Flamenco Pa Tós, resolvió el enigma en clave de bulerías. Grabamos unas pruebas improvisadas una noche tras el rodaje. A capella en el dormitorio de la casa de Cándida en San Blas. Se me puso la carne de gallina. Luego pasaríamos por estudios diversos, pero en la película he dejado la autenticidad de aquella toma. La joya discográfica se la debo a José Manuel Gamboa, un productor limpio como el agua y conocedor como nadie de los vericuetos del flamenco. La guitarra al pellizco supremo del Ketama Juan Carmona, Camborio. Pedrazo de guitarrista. Y las percusiones a su hijo Juan, Tallarín, que lleva la tinaja conectada al internés.

Miniatura BSO PollitoFruto de la colaboración con Gamboa llegaría también El Pollito de California. Lo que surgió como fin de fiesta en una juerga nocturna en El Mago, “This land is your land” de Woody Guthrie acompañao con palmas, se me antojó la mejor manera de expresar la felicidad de mi protagonista al conocer el universo yankee. El Pollo canta como nunca, quizás porque lo hace en su propio idioma. Vuela sobre la guitarra del profesor Salva del Real y los banjos de Faín S. Dueñas.

Natalie Merchant tenía que estar. En primer lugar porque es vecina del pueblo de Nueva York en el que se desarrolla la acción y esto me hacía sentir que lo que tratábamos de expresar en la película era realmente auténtico. En segundo lugar porque “Motherland”, compuesta tras la caída de las torres gemelas, desprendía una tristeza tan desgarradora y un amor tan desbordante, que reflejaba a la perfección el vacío en el corazón de Pablo. “Motherland”es una de las canciones más bellas que jamás haya escuchado y me enorgullece profundamente el haber podido contar con ella.

Miniatura BSO SuperatonesLos argentinos Super Ratones aprovecharon un alto en su gira europea para pasar por el estudio. Habíamos coincidido un par de veces a ambos lados del charco y habíamos discutido el proyecto. Person, el batería, eligió el título del libro como estribillo para la canción de los títulos de crédito.

En principio salió más tipo balada, más Liverpool, algo más triste. Tras una paella en casa, terminaron dándole un punto positivo, que es el que se le supone al espectador cuando está a punto de abandonar la sala. El resultado es profundamente pegadizo. La guitarra de Enrique de Melchor, un lujo.

Miniatura BSO PetersellersCuando el gran Pedro Ruy Blas aceptó el papel de vecino maltratador, enseguida se prestó a asociar el personaje con su gran éxito discográfico de los sesenta, “A los que hirió el amor”. Además, no le importó cantar mal el estribillo, diciendo “A los que yo”, que es lo que la mayoría de la gente había tarareado confundida en su momento.

Durante la creación del story, Monigote, el cantante de Los Petersellers que dibujaba conmigo las viñetas, me comentó que a su grupo le encantaba el tema. Hablamos con Pedro y surgió la versión rockera, que es una delicia.

Livingston Taylor, con su guitarra acústica, hace posible que el cruce de un continente al otro se realice de una forma elegante y sin sobresaltos. Es una música sencilla, como la de toda la producción, pero bella y fácilmente identificable. Uno cierra los ojos y sabe exactamente donde se encuentra y lo que está pasando. Haber podido contar con él ha sido una bendición.

Miniatura BSo CandidaY por último, Cándida Villar. La mujer multidisciplinar. La Agustina de Aragón del extrarradio. La Mary Poppins de San Blas. Canta unas coplillas porque de alguna manera tenía que participar en este disco, que nace de una historia tan suya. Bendita sea.
Y benditos todos y cada uno de los artistas. Por habernos regalado su música para la Fundación Gomaespuma. Gracias a sus melodías crecerán los arrozales del hospicio de Sri Lanka y acudirán al colegio los niños del mercado de Managua.

A todos gracias.
Guillermo Fesser.

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